Amarte, quererte, sentirte y besarte ha sido mi
privilegio. Saber que la vida te envió a mi vida para hacerme feliz es algo que
jamás sabré como agradecer. Llevas unos cuantos años estudiando en aquella
universidad, esa que una vez tanto me cautivó, pero yo al final me decidí por
esta, esa que tanto me agrada ahora. Y claro, como la distancia entre una y otra
no es tan grande, decidiste llamarme y preguntarme si podía esperarte para
verme unos cuantos minutos y luego bajar juntos a la estación del metro. Yo me
sentí tan alagada por tu ternura que no pude negarme, al fin ¿qué era una hora
si no la más linda espera por tus besos?
Yo trataba de matar el tiempo, de que pasara
rápido y así poder verte. Y entonces te vi venir por aquella fría calle que tú
iluminabas y embellecías con tu presencia mi corazón latía tan fuerte y
rápidamente como si nunca te hubiera visto antes pero algo de ti me cautivara.
Y entonces sin decir nada, lo dijiste todo, todo con un beso. ¿Cómo no quererte
como te quiero? ¿Cómo si fue contigo que aprendí que era la vida? Esa vida que
quiero vivir contigo, ahora y para siempre.
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