De pronto, si hubieras
escuchado el perdón que necesitabas a tiempo, no te habrías desquitado conmigo.
Probablemente, si en lugar de recibir la sinceridad que merecías no hubieras
soportado engaños, yo no habría sufrido la peor de tus mentiras. Y lo más
seguro, es que si te hubiera perdonado a tiempo, no estaría caminando sola
camino al supermercado.
Podría pasar un año por cada
mes que estuvimos juntos hablando de tus errores y de los míos. Podría perder
el tiempo pensando que pudo ser mejor, que alguna vez lo fue. Pero es que no me
queda tiempo, me lo gasto todo fantaseando que regresas. Imagino que estoy a
punto de abrir la puerta sin saber si lo primero que haré será ponerme en
puntas de pie para darte un beso o simplemente sonreír y quedarme a vivir en
tus brazos. Por siempre y para siempre.
Quizás aún sea difícil para ti
despertarme antes de las 11 los domingos, seguramente se me van a seguir
saliendo las malas palabras y volveremos a llegar tarde al cine por mi culpa. Tú,
a lo mejor vas a seguir siendo el mismo psicorrígido que come a las siete de la
noche en punto, revisarás tu correo cada cuatro minutos por sí de pronto ya está
cerca ese accesorio para el celular que mandaste a traer de Marte.
Toda nuestra historia resumida
en probabilidades inútiles, estamos jodidos. Todos nuestros sueños reventados,
las ganas de luchar en desacuerdo y el amor en tela de juicio. Si me preguntas
si duele, la respuesta es no, no me duele. No me importa haber tenido que pagar
los platos rotos, compartir tu atención, perderla, llorarte, que me hayas visto
con uno, con dos o con tres por dolor, después decirte "Es tarde", y
perdonarte para después ver cómo aplicas con otras lo que aprendiste conmigo.
No importa. En medio de los enredos, las escenas dramáticas, ellas, ellos, tus
dudas, las mías, tus miedos y los míos, por fin entiendo que todo tenía que
suceder así. De otra manera, yo no estaría aquí tan serena, segura de volver a
compartir mi cepillo de dientes contigo. No te das cuenta de que el pasado, no
es más que una prueba de que nada vale más la pena que nosotros.
Nunca te dije que te amo, pero
te horneaba tortas de chocolate para cuidarte los dolores de estómago, ¿Eso es
no es amor? Sí, nunca lo dije, pero hoy te lo escribí en un papel, para que no
lo olvides nunca.
Solo necesitamos ponernos de acuerdo
y decidir tener lo que solo tú y yo hemos soñado, pero probablemente nos joden
las probabilidades. Tranquilo, mi amor, si es importante lo pensarás, si es
puro, tú también nos perdonarás y si de verdad me quieres volverás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario