Me hacías sentir bien, me hacías sentir plena, me hacías reír, tú me
entendías... de hecho tú me entiendes. En ese entonces mi cabeza no era más que
un laberinto lleno de pensamientos que no encontraban salida, no he encontrado
la manera de desahogarme, en ese entonces era yo y mi cabeza, dos miembros
diferentes, no encontraban entenderse. Yo me repetía una y otra vez,
“tranquila, esto le pasa a todo el mundo, pronto se te pasará a ti también” y mírenme
dos años después con la misma confusión en mi mente. ¿Los tiempos han cambiado?
¿usted está seguro de lo que me está diciendo? Si los tiempos hubieran cambiado
yo no estaría aquí sintiéndome diferente a usted y usted no estaría del otro
lado mirándome de esa manera. Reflexione... los tiempos no tienen que cambiar,
el que tiene que cambiar es usted.
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