Supongo
que usted también vivió esa época en la que lo único que importa son las
amigas, los amigos, las fiestas y demás. ¿El colegio? ¿Para qué? Eso no sirve
para nada, decía con convicción. Yo también quise irme de casa, yo también
planee vivir con alguna amiga, yo también dije “te odio”, yo también mentí y
dije que estaría haciendo trabajos un viernes, yo también preferí una salida a
rumbear que una tarde con mi familia, yo también la embarré. ¿Sabe qué es darse
cuenta de que uno se está hundiendo? ¿Sabe qué es sentirse externo a la
familia? Uno como hijo nunca va a entender la lógica de los padres, pero si de
algo estoy segura es que como ellos nadie. Cada uno de los seres humanos
deberíamos ser conscientes de la muerte, de que algún día ese ser amado se irá.
Me preguntan a diario ¿estás enamorada? ¿Te gusta alguien? Y con seguridad
respondo sí, estoy enamorada de mi familia, estoy enamorada de la vida, me
encanta estar con ellos y si algo quisiera en este mundo es que nunca se
marcharan. Me siento afortunada de tenerlos a mi lado, con orgullo digo “ellos
son mi talón de Aquiles”.
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